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Cuentos cortos intrigantes

Cuentos cortos intrigantesComo pocas veces, esa mañana mi cabeza estaba llena de ideas nuevas para crear cuentos cortos. Me levanté de la cama y lo primero que hice fue tomar mi libreta de apuntes y mi bolígrafo favorito para empezar a plasmar en papel todo aquello que tenía en la mente.

Los temas de las historias eran muy variados. Desde aquellos cuentos que poseían una estructura clásica hasta narraciones breves disparatadas que serían la delicia de grandes y chicos.

Veía el reloj y sentía que las horas se volvían minutos. Escribí hasta que oscureció. Mi mano ya me dolía muchísimo. Sin embargo, no paré hasta que concluí al menos una docena de cuentos.

Me levanté de mi asiento y fui hacia la ventana, pues siempre me ha gustado admirar el atardecer. De repente, un ruido fuerte hizo que mirará hacia el librero. Todos los libros que ahí estaban acomodados por categorías, comenzaron a caer al piso uno por uno.

Eso no fue todo, ya que después aquellos que tenían pasta dura comenzaron a volar por toda la habitación, como si se trataran de aves multicolores.

Yo estaba muy asustado, pues no sabía qué pensar. Me pellizqué varias veces el brazo izquierdo pensando que aquello era una pesadilla y que lo más prudente era despertar. A pesar de ello, continuaba viendo cómo las obras literarias de mi biblioteca continuaban volando por todos los recovecos de la habitación.

De repente, todo se hizo silencio y lo único que alcanzaron a escuchar mis oídos, fue el sonido de un "BIP" que se repetía y repetía.

- Abrí los ojos y observe como un médico me estaba examinando.

- ¡Vaya! Qué bueno que al fin recobró el conocimiento. No se asuste, está en el hospital estatal de Palmeras. Uno de nuestros paramédicos lo encontró tirado a media calle. El reporte médico dice que usted sufrió un ataque epiléptico.

Era verdad lo que el galeno me dijo. Es más, yo no soy escritor, puesto que mi trabajo consiste en vender pólizas de seguros.

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