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Leyendas de terror El número trece

Leyendas de terror El número trece

Xavier estaba obsesionado con el número trece y todo lo que tuviera que ver con él. Por ejemplo, los martes que coincidían con este dígito en el calendario, prefería permanecer en su casa hasta la mañana siguiente.

Una de las ventajas que le permitía hacer esto era que trabajaba desde su hogar, así que no tenía que salir de ahí a menos que la situación fuera apremiante.

Aunque le gustaba a escuchar leyendas de terror durante la noche de Halloween, en el instante en el que dichos relatos de miedo se aproximaban a la docena, se alejaba de ese sitio y empezaba a hacer otra actividad.

Era tanta su fobia a tener "mala suerte" que cuando una escalera era de tres peldaños, prefería brincar el último escalón, para nunca tener contacto con ningún tipo de experiencia paranormal.

Un viernes por la noche, mientras iba saliendo de un concierto, intentó pedir un radio taxi con su teléfono pero en el lugar en donde se hallaba no había la suficiente cobertura, por lo que tuvo que acercarse al arroyo vehicular y tomar uno tradicional.

Rápidamente un automóvil amarillo y de gran tamaño le hizo la parada. Xavier se subió en la parte de atrás y le indicó al conductor cuál era la ruta que debía seguir. No obstante, al poco tiempo de haber abortado el vehículo, se dio cuenta de que el chofer tenía aliento alcohólico, cuestión que lo llenó de miedo.

Además, revisando la licencia del conductor se dio cuenta de que la matrícula del carro era ASM213.

- ¡Por favor, paré aquí! Suplicó Xavier.

- No, hasta que lleguemos a donde usted mi indicó. No voy a dejarlo aquí.

Desesperado Xavier abrió la puerta del auto y saltó hacia afuera, sin percatarse de que había un agujero en esa parte de la calle. El hombre cayó varios metros hasta el subsuelo destrozando su cerebro por completo a causa del impacto.